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lunes, 30 de agosto de 2010

Croquetas de espinacas y bacalao

Las croquetas es otro de esos platos con lo que le puedes dar salida a casi todo. Me estoy pensando en hacer unas de pescado con unos filetes de dorada que tengo ya cocinados pero que el otro día no me apetecían... o tal vez unos canelones de pescado... ya veremos...
Es que con estos calores estoy muy inapetente! Suerte que ahora ha refrescado ya un poquito, esperemos que no vuelva la canícula.

Pues eso, que este verano a pesar de la calorina que hacía, durante la visita de mi madre hice unos garbanzos con espinacas y bacalao que a mi me madre le encanta, y ella prefiere comer de cuchara aunque sea en el Sahara y con 50º a la sombra! Me sobró un poco de bacalao y unas cuantas espinacas, poco para hacer otro plato pero suficiente para hacer unas croquetas y mi sorpresa fue que estaban buenísimas, asi que es más que probable que las vuelva a hacer ex-profeso esta vez.


INGREDIENTES
  • 150 grs. de bacalao desalado
  • 150 grs. de espinacas hervidas
  • 1 diente de ajo
  • 40 grs. de mantequilla
  • 2 cucharadas de harina
  • 600 cc. de leche aprox.
  • Nuez moscada 
  • Huevo, harina y pan rallado para el rebozado

    PREPARACION

    Ponemos una sarten con un poquito de aceite de oliva y sofreimos el ajo picadito ligeramente, agregamos el bacalao desmigado, le damos una vueltecita, lo sacamos y lo dejamos que escurra bien el aceite.

    En otro utensilio (cazo, cazuela, sartén...) ponemos la mantequilla con un chorro de aceite de oliva para que no se queme, echamos la harina y tostamos ligeramente, añadimos la leche hasta tener una consistencia bastante espesa. Agregamos las espinacas bien escurridas y el bacalao con el ajito y mezclamos bien. Como las espinacas tienen siempre bastante agua, una vez que las hemos incorporado a la bechamel podemos ver la consistencia que tiene la pasta de croquetas y añadir más leche o no. Rectificamos la sal, agregamos un poco de nuez moscada y dejamos enfríar.

    Formamos las croquetas y las pasamo por harina, huevo y pan rallado, freimos en abundante aceite caliente y dejamos escurrir sobre una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

    NOTA: Es preferible que la masa de croquetas no sea muy "mazacote". Aunque luego nos cueste un poco más formarlas, al freirlas y comerlas serán más finas con una masa más ligera