De pequeña mi padre siempre me decía que
"las uvas con queso saben a beso", asi que muchas veces yo le imitaba y me comía el queso puro de oveja que él mismo traía de sus viajes por los pueblos castellanos, con un buen racimo de uvas blancas. Eran otros tiempos, cuando las uvas sabían a uva. Ahora es que no saben a nada! Al menos las que se encuentran normalmente en el supermercado y en las fruterías de Catalunya.
Me encantan las uvas pero sólo las como dos meses al año: Septiembre con las uvas de moscatel y Diciembre en Nochevieja, 12 insustanciales e insípidas uvas, ni una mas!
Pero en Septiembre disfruto como una enana y me harto de uvas de moscatel y cuando en Octubre se acaban pues hasta el año que viene! Me niego
"en rotonda" a comer esas uvas italianas que son muy grandotas y muy bonitas en sus versiones blanca o tinta pero que no saben absolutamente a nada!
La receta básica de este pastel de queso la encontré en una revista hace algún tiempo y desde el primer día nos encantó y siempre lo hago más o menos igual. Normalmente le hago una cobertura de gelatina de mermelada de fresa con algunas fresitas cuando las encuentro, pero aprovechando que estamos en "el mes fantástico de la uva de moscatel" he variado un poco la cobertura, pero el resultado ha sido igual de rico!
INGREDIENTES
Para la tarta de queso
- 500 grs. de queso quark (o dos tarrinas de queso tipo Philadelphia)
- 4 huevos
- 100 grs. de galletas marías
- 100 grs. de mantequilla
- 200 grs. de azúcar
- 1 cucharadita de azúcar avainillado
- 1 cucharadita de ralladura de limón
- 2 cucharadas de harina
Para la cobertura de moscateles
- uvas de moscatel
- 350 ml.. de agua
- 350 grs. de azúcar
- 1 copita de moscatel dulce
- 1 sobre de gelatina neutra
ELABORACION
Normalmente uso galletas danesas (esas de las cajitas redondas azules) porque quedan más ricas, pero hoy no tenia asi que lo he hecho con galletas maria. Con las galletas danesas pongo un poco menos de mantequilla porque ya llevan bastante las galletas.

Fundimos la mantequilla un poco en el microondas, 1 minutos a máxima potencia. Ponemos en la picadora o batidora la mantequilla con las galletas hasta conseguir una pasta. Ponemos esta pasta en el fondo de un molde desmodable previamente engrasado y enharinado, compactandolo bien.
Mezclamos el queso quark con el azúcar, el avainillado y la ralladura de limón. Separamos las claras de las yemas. Añadimos las yemas al queso y batimos. Por último agregamos la harina tamizada y volvemos a batir.
Montamos las claras y lo mezclamos con el batido anterior con suaves movimientos envolventes. Ponemos este preparado en el molde encima del fondo de galleta prensada. Introducimos en el horno precalentado a 170-180º durante unos 45 minutos. Pinchamos con un palillo para ver si la tarta está cuajada. Sacamos del horno y dejamos enfríar.

Escaldamos las uvas de moscatel en agua caliente durante un par de minutos, pelamos y sacamos las pepitas. También puede ponerse uvas de lata, pero entonces perdemos el excelente gusto que tienen las uvas en este mes. Para sacar las pepitas he utilizado un tenedor de marisco, esa especie de palito metálico que se ve en la foto, que tiene como un minitenedor de dos púas curvas en una punta y que va ideal para este trabajito. Eso sí, coged una silla, poneros la tele o la radio y armaros de paciencia!!

En un cazo ponemos parte del agua reservando medio vaso aproximadamente. Le añadimos el azúcar y dejamos hervir. Agregamos el vino de moscatel, cocemos a fuego vivo para que evapore el alcohol y añadimos las uvas, las hervimos un par de minutos como máximo. Ponemos el agua que hemos reservado en un bol y disolvemos el sobre de gelatina, y acto seguido volcamos el almibar con las uvas y removemos bien. Dejamos enfríar a temperatura ambiente y luego lo vertemos encima de la tarta de queso. Introducimos en la nevera 4-6 horas antes de consumir.
Buen provecho!